27.12.12

Otro regalo. Uno más de los puntos del ensayo escrito por el conductor

El cambio personal. La revolución singular

“Mirémonos a nosotros mismos y decidamos de una vez vomitar todo nuestro silencio voluntario, toda la ignorancia obligatoria. Seamos sinceros aunque duela. La verdadera memoria no necesita ni depende de banderas ni de bombos, si no que la verdadera y autentica memoria es aquella que vive eternamente purificada por la coherencia entre el dicho y el hecho”.
Camilo Blajaquis.



      Una vez que tomamos la decisión de transformar la realidad habremos dado el primer paso. Pero como agentes del cambio tendemos a estar demasiado tentados a las definiciones gigantes, universales, y olvidamos ser radicales en ese sentido que nos obliga a empezar en nuestro día a día a vivir como aspiramos que el mundo lo haga.

     Solemos llenarnos la boca hablando de cómo deberían ser las cosas; nos inclinamos a creer que sabemos cuáles son los problemas que nos aquejan como sociedad, como un grupo humano que vive entrelazado. Anestesiados por la rutinaria rutina dejamos de lado la cuestión central. Ser nosotros mismos la conversión que pretendemos.

      Optar por el primer camino descripto nos transforma en opinólogos profesionales, seres que encuentran como única opción válida el comentar la existencia en lugar de experimentarla. Ocupando el relegado lugar de analistas, no adquirimos el hábito de ser los protagonistas de nuestros propios días. Nos contentamos con ver pasar delante de nuestros ojos a la belleza, la felicidad y a la genuina satisfacción de no auto limitarnos jamás.

"Cruzados de brazos se llenan la boca. Cruzados de brazos hablan todo el día. Del otro, del otro, de ése, de aquél. Del otro". Ariel Leira.

      Un sendero alternativo nos lleva directo hacia la noción del autoconocimiento. Revolucionarnos como seres singulares. No es necesariamente uno nuevo, pero sí el que debe servirnos como faro en este nuevo siglo en el que hemos decididamente ingresado. Viejas tradiciones del siglo XX tienen que darse por superadas, y no en nombre de dejar atrás lo pasado desconociendo toda su trascendencia, sino a la luz de su evidente inoperancia.

“Aquel que quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a si mismo”

      El camino no es lo macro, la búsqueda conciente e irrenunciable de hacer la gran revolución mundial que transforme las vidas de enormes porciones de la población mundial al instante, de un saque. Esa es quizás una herencia de tiempos pasados que debemos revisar, repensar e interpelar.

      Naturalmente no se trata de desacreditar los intentos de llevar justicia y dignidad a los pueblos históricamente oprimidos; estos son por el contrario actos que merecen nuestro eterno respeto. La cuestión se centra en enfocar el cambio en nuestro propio y pequeño mundo -única esfera en la cual conscientemente podemos influir-, el cual veremos cómo poco a poco va transformándose y llevándonos a conocernos y relacionarnos con aquellos hermanos con los que debíamos cruzarnos. Energéticamente atraeremos a todos los que simpaticen con una manera de concebir nuestro paso por este mundo.

      Se configura así una revolución singular, dependiente sólo de nuestro enfoque y determinación para su efectiva consumación. Esto no es poco, viviendo dentro de un entramado en el que nada está armado para que nos conozcamos a nosotros mismos, y hagamos lo que deseamos hacer, y vivamos cómo nos parece que debemos vivir.

     Los resultados de esta renovación individual se comienzan a ver rápidamente en nuestros días. Este hecho instantáneamente se transforma en el envión anímico que necesitamos para confirmar que hemos escogido el desvío correcto. Y es un desvío porque todo aquél que ose confirmarse como ser humano ha tomado la determinación de vivir su vida a través de otra vía. La de la integridad, el carácter y el coraje. La que no nos hace pertenecer a un rebaño, sino a nosotros mismos.

      Nos dedicaremos a honrar nuestras palabras. Hablaremos de todas aquellas cuestiones ante las que efectivamente hemos hecho o estamos dispuestos a hacer algo. En un comienzo dejaríamos de lado las cuestiones universales y los discursos que son letra muerta en nuestras vidas reales y cotidianas. Ayudaremos a nuestro hermano, el que tenemos al lado, como podamos, como nos salga, en lugar de contar cuánto nos gustaría “vivir en un mundo más justo” o de lamentarnos porque no todos tienen la misma suerte.

     Esta vía es una que no admite justificaciones y que no incluye como opción válida el no hacerse cargo. Nos lleva sí a una gratificación asegurada y a una forma de vivir que se rige por supuestos y actos que nos hablan de amar, crear, unirnos, ser felices, agradecidos y respetuosos. De personificar todos y cada uno de nuestros anhelos.

      Seremos así el ejemplo viviente de todas nuestras pretensiones en cualquiera de las cosas que hagamos en nuestra vida. Nuestra renovación particular nos hará predicar con el ejemplo, y dándole rienda suelta a nuestra luz iluminaremos a todo aquel que esté a nuestro alrededor. Inconscientemente le estaremos dando la posibilidad a todos de que lo hagan.

      Puede que estas maneras sean abrazadas por aquellas personas que noten en este camino aunque sea una alternativa a la probada nulidad de muchos otros que se nos han presentado como cauces existenciales naturales. Puede a su vez que simplemente sea el esbozo utópico, idealista e irremediable de una persona a la que decididamente siempre le va a resultar mucho más complicado vivir una vida sin hacer y sin ser lo que quiere.

Escrito de Santiago Grandi

1 comentario:

  1. Santiago...magnifico ensayo, comparto fielmente lo que escribes en este texto, siempre quise escuchar tu programa pero en mi notebook no puedo por alguna cuestión técnica imagino, soy un chico peruano q tuvo un programa de radio en la ciudad de villa constitución durante todo el año pasado, sali de vacaciones y cuando regrese me di con la sorpresa de q me habian sacado del proyecto, he leido muchas veces la info del blog , aprecio mucho tu trabajo, me resulta muy sensato y bastante cercano a lo que yo practico. un abrazo!

    pd.- espero si no es una locura, algun dia poder conversar en persona, veo q eres amigo de Juan Cruz Cossio por lo menos en el face, yo estudie con el fotografia en la escuela Musto.

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